Los Milagros son en Lourdes

Al cliente hay que contarle la verdad, aunque a veces le pueda asustar.

En algunos casos la ley te obliga. 

Si vendes tabaco o bebidas alcohólicas, debes poner un cartelito indicando que es muy malo consumirlo.

Me parece correcto.

Si vendes educación financiera, también te obligan a introducir un texto aclarando que no garantizas resultados.

Correcto también.

¿Y si vendes servicios de fisioterapia?

Ahí ya no.

¿Comida para llevar?

Tampoco.

¿Servicios de Copywriting?

Tampoco, pero no estaría de más.

Internet está lleno de promesas vacías: pierde 10 kilos en 2 meses, multiplica tus ahorros en 45 días, recupera la felicidad en 5 sesiones…

La gente no se corta un pelo en vender sus milagros, sin decir la verdad de lo que venden.

Yo podría decirte que con un buen copywriter, te harás de oro antes de terminar el mes.


Si te lo dijera sería como insultarte a la cara.

Todo buen profesional sabe que para tener resultados, hay que invertir tiempo y dinero.

Tú tienes un negocio y sabes que las cosas que valen la pena, no se consiguen de un día para otro.

Tiempo.

Esfuerzo.

Constancia.

¿Milagros?

Gracias, prefiero trabajar.

Huye de cualquiera que te garantice resultados inmediatos.

Tú no los garantices nunca.

Jamás.

Debes saber además, que la sinceridad es muy persuasiva. 

Si a tu cliente le cuentas lo malo de tu producto o servicio, todo lo bueno que digas parecerá cierto.

Si le vendes milagros, NADA sonará creible.

Ya sabes que yo he trabajado en quirófano, allí siempre hay que informar y el «cliente» debe firmar el consentimiento informado.

No firmas, no te operan.

Así de fácil.

Ahora no trabajo en quirófano, soy copywriter.

No hago a nadie firmar un consentimiento informado.

Tampoco vendo milagros.

Si trabajamos juntos, debes saber que no vas a multiplicar tus ventas al día siguiente. 

Tampoco vas a montar 40 franquicias en menos de un año repartidas por todo el planeta.


Eso no va a pasar.

Lo que es casi seguro que pasa, es que vas a vender más.

Poco a poco.

Poco

A

Poco. 

Hasta que cojamos velocidad y tengas que aumentar la producción o tener lista de espera.

Hasta que tengas que contratar personal extra para que te lleve las cuentas.

Hasta que en el banco te hagan la ola al entrar.

Vamos, que venderás un huevo.

Pero no mañana.

Ya lo sabes, informado estás.

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