Pregunta Indecente a una Paciente

Ayer en el trabajo hice una pregunta indiscreta y el resultado fue sorprendente.

En el trabajo de sanitario, no en el de copywriter. 

Hay menos diferencias de las que podría parecer pero haberlas, haylas.

Una pregunta indiscreta a veces puede provocar una reacción desastrosa, hay que elegir bien las palabras en función del contexto y de la situación.

En este caso el resultado fue bueno.

Podía haber sido malo pero fue bueno.

Bueno, el caso es que veo casi a diario a una chica que se está recuperando de su hombro, en rehabilitación.

Fisioterapia vamos.

Allí siempre hay que ir con mascarilla.

En tu negocio quizás ya no la lleves, pero allí hay que llevarla.

Siempre.

Llevo un mes viendo a Miriam pero nunca le había visto la cara completa.

Sin mascarilla.

Ayer, mientras bebía agua de una botella, se la vi.

Y hubo algo que me llamó mucho la atención de su cara, la boca.

Seguro que en estos últimos años, has conocido a alguien con mascarilla y cuando se la ha quitado, has deseado que se la volviera a poner.

A todos nos ha pasado.

En este caso su boca me llamó la atención por un motivo que entenderás al leer la pregunta que le hice.

Una pregunta sin filtro.
Porque yo además de sanitario, soy copywriter sin filtro a la hora de investigar.

  • “Miriam, ¿quién te ha hecho la boca?

Puedes imaginarte su cara. Flipaba la muchacha.

  • Pues, una señora…

No se ruborizó, esta chica no es de ruborizarse.

Le pega más mandarte a la mierda si dices algo que no le guste, pero tampoco lo hizo.

  • Verás, te lo pregunto porque yo he trabajado mucho en quirófano y me ha llamado la atención. Para bien eh, está muy bien el resultado.
  • La gente no suele darse cuenta, yo estoy muy contenta.

Después añadió una serie de explicaciones que no vienen al caso.

No son interesantes, al menos para esta newsletter.

Lo que si es interesante es que, sin yo decir nada más, me contó el resto de retoques que se había hecho.

lo más interesante de todo es, que cuando terminó de contármelo, me dio las gracias.

¿Gracias?

Sí, gracias.

La gente está acostumbrada a contestar preguntas interesadas.

Si en una web lees la pregunta “¿quieres bajar de peso?” o “¿cansado de llevar la misma chaqueta que tu vecino?” se nota a la legua el interés comercial.

No digo que esté mal, pero no te gustan esas preguntas.

Te gusta que detrás de la pregunta haya un interés genuino.

Puro.

Y como no estamos acostumbrados a que nos hagan preguntas desinteresadas, cuando alguien lo hace, primero nos sorprende y después, nos explayamos.

Es así.

Eso es muy bueno para tu negocio y para el mío.

Si eres capaz de hacer las preguntas adecuadas, el cliente te contará, a veces sin darse cuenta, exactamente lo que desea.

Si eres capaz de prestar atención a las respuestas, podrás ofrecer exactamente el servicio que necesita, aunque a veces no lo sepa.

¿Y tú? ¿Tienes alguna pregunta?

P.D: Rellena el cajetín y responde al primer email que recibas. Soy todo oídos, orejas y boca.

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